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Parte 1
Baja California, abril de 2008
Marian y yo sabíamos que Goya, Quatro y Maui Fin Company
estaban organizando una clínica de olas para hacerla
en Baja California en Mexico para fin de abril.
Marian estaba en Buenos Aires y hablamos un día sobre
la idea de ir juntos en camioneta pero después tome
la decisión de no ir porque no le iba a poder sacar
jugo a ese viaje debido al estado de mis manos y mis pies
por los efectos secundarios de la quimioterapia. Para los
que no saben, fui diagnosticado el año pasado de cancer
en el esófago y en el estómago que gracias a
Dios en los dos últimos estudios que me hicieron no
encontraron nada pero igual sigo haciendo quimioterapia preventiva
que me sigue dando algunos efectos secundarios.
El Marian estaba yendo a Maui justo en esa época de
la clínica de olas en Baja y paro en California una
semana para visitarnos y un día me dice que iba a extender
el pasaje para Maui por una semana más y que iba a
ir igual a Baja, que se iba a encontrar en San Diego con el
grupo que venia de Maui y ahí nomas me quede tildado
y le digo —¡Para! como vas a Baja con ellos, yo
voy con vos!!!—
Después mientras viajábamos hacia Baja, ya dentro
de Mexico el Marian me dice que era una mentira que iba a
ir con los chicos que venían de Maui, que si yo le
decía que no iba él no iba a ir pero que probó
la carnada y piqué! Gracias a esta maniobra del Marian
para que vayamos a Baja, pude disfrutar de un viaje espectacular
pero lo mas especial de todo fue haberlo hecho solo con mi
hermano que tanto necesitaba estar a solas con él después
de todo lo que pasé.
Salimos de Los Ángeles a eso de las 5 de la mañana
y estábamos cruzando Tijuana a las 8. La idea era viajar
de día por todo lo que habíamos escuchado de
Baja California sobre el tema seguridad. No tuvimos ningún
problema ni a la ida ni a la vuelta. El camino fue muy placentero,
cruzando varios pueblitos, por momentos bordeando el mar y
otros bordeando cerros. El último trayecto fue de unas
dos horas por camino de tierra donde cruzamos un campo de
cactus enormes de distintos tipos.
Después de unas 12 horas de viaje ahí estaba
el famoso y esplendoroso Punta San Carlos, ubicado en una
bahía grande, rodeado de montañas prácticamente
secas del tipo de Rodeo, donde la única civilización
que existe es una campamento de pescadores ubicado a eso de
un kilómetro del spot de windurf
Parte 2
El día que llegamos mientras caía el sol en
un atardecer espectacular, armamos nuestro campamento pegados
a una casa rodante que estaba cerrada. Estábamos bien
protegidos del viento y del rocío de la noche por el
techo que salia de la casa rodante y la pared que teníamos
detrás. Esto nos ayudo a soportar el frió típico
de las noches de Punta San Carlos.
El día siguiente amaneció soleado sin nubes,
nos pegamos un desayunazo y nos fuimos a conocer el famoso
campamento de windsurf de Baja, "Solo Sports", manejado
por un gringo de altísima onda, Kevin, que nos trato
de primera y lo mismo el resto de su equipo, el tío
Clark, Mario, y las cocineras mexicanas.
Este día no tuvo olas y soplo muy poco. Aprovechamos
para descansar para estar preparados para las buenas condiciones
que se aproximaban.
Durante la caída del sol con el Marian nos fuimos al
pueblito pesquero a ver si nos vendían algún
pescado y el primer pescador que le preguntamos nos regalo
dos pescados sacados ese mismo día. Los cocinamos a
la parrilla y salieron exquisitos. Esa noche llegaron todos
los que venían de Maui, Lalo Goya con su novia, Keith
Teboul, el Pio de Maui Fin Company con su novia , Levi Siver,
Jack Miller y Jason Diffin, el diseñador de las velas
Goya.
Se preveía una semana inolvidable, sabíamos
del pronostico que venia viajando un suelazo del Sur y que
íbamos a tener buen viento el día que llegaran
las olas.
Parte 3
El día siguiente amaneció con viento y una marejada
buenísima, olas de como 2 metros y se suponía
que iban a seguir creciendo. Esa mañana temprano después
de desayunar todos juntos, Keith Teboul dio una charla de
como surfear olas con windsurf explicando todos los detalles
de como manejar la vela y la tabla en la corrida de ola. Apenas
terminó salimos todos desesperados a buscar los equipos
y al agua.
Este lugar te re-ceba para navegar porque es espectacular
la vista desde arriba del acantilado de como se ven las olas.
Tenés como 4 zonas de olas y podés conectarlas
surfeando, podés empezar desde la primera y terminar
en la última que le dicen el " Chili Bowl "
que tiene una sección bien chupada, ideal para off
the lips. Nosotros elegimos ir directamente a correr olas
al Chili Bowl porque sabíamos que era "la ola".
Teboul y Siver salieron derecho hacia ahí y nosotros
los seguimos. Yo puse 4.4 y estaba joya.
No se podía creer lo bueno que estaba, entraban los
sets uno atrás del otro, la ola abría perfecta
hacia la derecha y el viento estaba side off shore, perfecto
para correr olas,
mejor imposible. Ahí me di cuenta por qué se
habla tanto de este spot, de lo perfecto que es. No parábamos
de agarrar olas, el Marian tirándose unos goiters y
off the lips espectaculares. Teboul y Siver descociéndola
en cada ola, Lalo, Pio, Diffin, el Marian y Miller matándola
también, era todo risa en el agua, estábamos
prácticamente solos corriendo condiciones increíbles.
De tan larga que era la surfeada había que volver ciniendo
una bocha para ir a buscar la próxima ola y te cebabas
para la próxima ola mirando como venían corriendo
los otros.
A la noche era todo fiesta, cenamos todos juntos con toda
la gente que había venido para la Clínica y
terminamos tocando música hasta que se nos acabo la
energía y a dormir.
Al otro día amaneció calmo de viento y las olas
habían bajado de tamaño pero seguía bueno
igual. Hicimos fútbol tenis por la mañana y
de a poco el viento iba levantando. Para el mediodía
ya estaba puesto. Esa mañana vimos una tarántula
caminando por el campamento, a la noche con el Marian pensábamos
en la tarántula, apuntábamos con la linterna
para todos lados, ya no nos íbamos a dormir tranquilos
como las noches anteriores, para entrar a la carpa mirábamos
alrededor y había que meterse lo mas rápido
posible y cerrar el cierre a fondo, encima Pio y la novia
habían visto el dia anterior haciendo una caminata
una víbora cascabel, así que acampar ya no era
lo mismo que los primeros días de inocencia que no
pensábamos en nada de peligro.
Este día decidí dejarlo pasar porque tenía
mal mis manos del día anterior y decían todos
que entraba grande al otro día y quería recuperarlas
para estar mejor.
Siver, Lalo, Deffin, Teboul y Pio también lo dejaron
pasar para estar bien para los días siguientes. El
Marian se metió y se tiró de todo, tanto en
la ola como en saltos y yo afuera disfrute mirándolo.
A la noche otra vez cena todos juntos y música otra
vez.
Al otro día entraron olones, el viento estaba calmo
a la mañana así que decidimos hacer una caminata.
Ya para el mediodía el viento estaba puesto, soplaba
para 5 metros y entraban olas de palo en los sets grandes.
Las condiciones estaban excelentes. Nos pegamos una navegada
espectacular, mejor que el primer día bueno de olas,
entraban series
grosas y sobraban las olas. Esa noche ni uno se quedó
despierto después de la cena, todos fundimos.
A la mañana siguiente empacamos con el Marian y nos
volvimos a California. Después nos contaron que ese
día habían entrado olas mas grandes todavía
y que se habían pegado una navegada increible. Pero
yo no hubiese podido navegar por los agujeros que tenia en
las manos de las ampollas que se abrieron así que no
me perdí nada. Pero el Marian si.
Este viaje de windsurf lo considero el mejor que hice en mi
vida y no creo que haya otro que lo supere, no lo digo solo
por las condiciones de olas y viento que tuvimos, sino mas
que todo por lo especial que fue para mi disfrutarlo con mi
hermano, de viajar solo con él, después de todo
lo que había pasado con mi enfermedad. Hacíia
mucho tiempo que no surfeaba una ola con windsurf y después
de la primera que corrí no paré de agradecerle
a Dios por estar vivo y poder estar haciendo eso.
Gracias Marian por este viaje, te quiero mucho hermano.
Fede Pecora
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